INTELIGENCIA ARTIFICIAL

¿Creadora de obras artísticas o herramienta?

La tecnología digital actualmente es una herramienta para la vida cotidiana, pero ¿estará desarrollando procesos creativos artísticos?

El diccionario de la Real Academia Española define a la inteligencia artificial como una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico.

El pasado veintitrés de octubre, la famosa casa de subastas Christie´s, con sede en Nueva York, realizó una venta especial de obras creadas por inteligencia artificial, entre las cuales el retrato de Edmond de Belamy superó las estimaciones previas, alcanzando los cuatrocientos treinta y dos mil quinientos dólares.

Este retrato fue creado con un set de entrenamiento que contenía aproximadamente quince mil retratos de entre los siglos XIV y XX, después imitó las características de estos retratos en una nueva obra de arte. Como resultado, el algoritmo logró crear nuevas piezas.

La firma del “autor” de la pintura aparece en la parte inferior derecha: “min G max D x [log (D (x))] + z [log (1 - D (G (z)))]", que forma parte del código de algoritmo que lo produjo.

La inteligencia artificial utiliza tecnología que permite a los ordenadores estudiar una biblioteca de diversas imágenes o sonidos y crean su propio contenido de acuerdo con lo que han aprendido, consiguiendo crear su propia obra.

Otro caso de inteligencia artificial fue en el pasado año dos mil diecisiete, cuando investigadores de la Universidad de Massachusetts presentaron a Shelley, un robot que interactuó a través de Twitter con diversas personas para crear historias de terror.

En virtud del avance de la tecnología con la inteligencia artificial tendríamos que analizar si verdaderamente estamos ante creaciones autónomas e independientes sin la intervención del ser humano, y ante ello preguntarnos si ha surgido una nueva figura jurídica, ya que actualmente no son susceptibles de protección. Si bien es cierto que se podría considerar una creación, no podemos definir su originalidad puesto que no provienen del intelecto humano, y no cumplen con el elemento subjetivo esencial: resultado de la expresión del estilo y reflejo de la personalidad del autor.

Por Lic. Laura M. Garay | 05/12/2018