Por: Lic. Laura M. Garay
En México ya se discute una iniciativa legislativa que busca, fortalecer el cine nacional y por otro, proteger el trabajo de los actores de doblaje frente al uso de la Inteligencia Artificial (IA). La propuesta surge a partir de los avances tecnológicos que permiten replicar voces humanas con alta precisión, lo que plantea nuevos retos jurídicos, laborales y económicos para la industria audiovisual.
Aquí hay algo importante:
La voz no es solo sonido.
Es identidad.
Es interpretación.
Es un derecho protegido.
Actualmente, la protección de las obras audiovisuales y de quienes participan en ellas se encuentra regulada principalmente por la Ley Federal del Derecho de Autor, la cual reconoce derechos tanto a los autores (guionistas, directores, músicos), como a los productores y a los artistas intérpretes o ejecutantes; dentro de esta última categoría se encuentran los actores de doblaje. Además, la voz es un dato personal biométrico, por lo tanto, también aplica la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.
Conforme a dicha ley, los actores de doblaje gozan, entre otros, de los siguientes derechos:
- Autorizar la fijación y reproducción de su interpretación.
- Oponerse a modificaciones que dañen su reputación o prestigio.
- Recibir una remuneración por la explotación de su trabajo.
Actualmente es posible entrenar sistemas de IA con muestras de voz de un actor para generar nuevas frases, diálogos o incluso guiones o interpretaciones completos, sin que el artista vuelva a participar en el proceso creativo.
En caso de que una producción utilice la voz de un actor sin su autorización expresa, se constituye una violación a los derechos previstos en la Ley Federal del Derecho de Autor y a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, lo que amplía las consecuencias legales en materia de consentimiento, licitud del tratamiento y responsabilidad.
El debate no es exclusivo de México. A nivel internacional ya existen diversas demandas judiciales contra empresas desarrolladoras de modelos de Inteligencia Artificial como Stability AI y Midjourney por el uso indebido de obras protegidas para entrenar modelos de IA.
Estos litigios aún se encuentran en trámite y han dejado claro que la responsabilidad no solo puede recaer en quien utiliza la herramienta, sino también en quien desarrolla, entrena y comercializa el modelo de Inteligencia Artificial.
En el doblaje, si una empresa entrena un sistema con grabaciones de voz de un actor sin su autorización, podría enfrentarse a reclamaciones por violación de derechos conexos, uso indebido de datos personales y eventualmente responsabilidad civil por daños y perjuicios.
La Inteligencia Artificial está transformando la industria audiovisual a una velocidad sin precedentes.
En este contexto, la iniciativa para proteger a los actores de doblaje y fortalecer el cine nacional presenta un desafío jurídico consiste en garantizar que el avance tecnológico no desplace el trabajo artístico sin reconocimiento, consentimiento ni compensación.
La innovación no debe desplazar al talento humano sin consentimiento ni compensación.

