Por: Lic. Elizabeth Flores
El sistema de justicia en México atraviesa un periodo de transformación importante, impulsado principalmente por la reforma judicial y la entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares (CNPCyF), así como de diversas reformas institucionales que buscan fortalecer el acceso a la justicia, privilegiando principios como la oralidad, la digitalización de los procedimientos y la tutela efectiva de los derechos humanos; obligando a que los tribunales se adapten rápidamente, lo cual no es un proceso sencillo.
No obstante, la transición ha representado desafíos operativos significativos para los órganos jurisdiccionales. En urbes como Ciudad de México, es incuestionable la carga de trabajo que enfrentan los juzgados; sumada a la implementación del CNPCyF, pese a que dicha implementación buscaba garantizar el acceso a la justicia de forma más ágil, transparente y moderna; priorizando la oralidad y el respeto estricto a los derechos humanos, sin embargo, a la fecha solo se ha reflejado en limitaciones, implicando los tiempos de respuesta para las personas que buscan una solución a sus conflictos por la vía judicial.
La extinción de juzgados y el despido de personal, sumado a la falta de infraestructura y de personal calificado para atender la demanda en la impartición de justicia, ha originado sobrecarga de trabajo, reflejándose en meses de atraso en la admisión de nuevos procesos y lentitud en los procesos en trámite, perjudicando a quienes acude a un tribunal en busca de que se dirima su conflicto.
Ante este escenario, los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (MASC) adquieren una relevancia cada vez mayor como herramientas eficaces para la gestión y resolución de conflictos.
Entre los MASC encontramos la mediación, la conciliación, el arbitraje y la negociación; mediante los cuales, las personas pueden construir soluciones de manera voluntaria, flexible, ágil y confidencial que a través de un proceso judicial tradicional.
A diferencia de un litigio, donde un tercero impone una decisión mediante una sentencia, los MASC permiten que las propias partes participen activamente en la construcción de acuerdos que atiendan sus intereses y necesidades.
Uno de los principales beneficios de estos mecanismos es la reducción de tiempos y costos. Un conflicto que podría tardar meses o incluso años en resolverse ante los tribunales, en muchos casos puede solucionarse en cuestión de semanas mediante un procedimiento de mediación.
Además, los MASC contribuyen a preservar las relaciones personales, familiares, comerciales o profesionales entre las partes; al fomentar el diálogo, la comunicación y la construcción de soluciones. Esto resulta especialmente valioso en controversias donde existe la intención de mantener una relación futura.
Es importante precisar que en la construcción de la solución no implica necesariamente que todas las partes obtengan todo lo que pretenden, sino que participen activamente en la construcción de acuerdos razonables y mutuamente aceptables que les permitan superar el conflicto de manera satisfactoria.
Asimismo, los procedimientos de mediación son conducidos por facilitadores certificados e imparciales, cuya función consiste en promover el diálogo, garantizar condiciones de equidad durante el proceso y acompañar a las partes en la búsqueda de soluciones viables, siempre dentro del marco legal aplicable.
Otro aspecto relevante es que los convenios celebrados mediante determinados MASC pueden adquirir fuerza ejecutiva una vez cumplidos los requisitos legales correspondientes, permitiendo su exigibilidad en caso de incumplimiento de manera similar a una resolución judicial.
En un contexto donde la demanda de justicia continúa creciendo, los MASC representan una alternativa eficaz para que las personas puedan resolver sus controversias de forma más rápida, económica y participativa, sin renunciar a la seguridad jurídica ni a la protección de sus derechos.
Antes de iniciar un juicio, vale la pena preguntarse: ¿existe una posibilidad real de resolver el conflicto mediante el diálogo y la construcción de acuerdos?
En muchos casos, la respuesta puede ahorrar tiempo, recursos y desgaste emocional a todas las personas involucradas.

